El movimiento estimula los diferentes sistemas del cuerpo humano generando beneficios para un mejor funcionamiento, mejorando la calidad de vida al optimizar movimientos cotidianos como cargar objetos, agacharse, permanecer en una misma posición por horas, subir escaleras. Además, aumenta la fuerza muscular global, la flexibilidad y el equilibrio, reduciendo el riesgo de lesiones y mejorando la postura, aplacando dolores y molestias musculares, entre otros.